PROGRAMA
MATERIA: HISTORIA UNIVERSAL I
SECUNDARIA : PRIMERO
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APUNTES

Unidad 4.4 Los Viajes Maritimos y el Nuevo mundo

Los viajes marítimos y el Nuevo Mundo

Muchos de los cambios económicos, sociales, políticos y culturales, fueron posibles gracias a los importantes descubrimientos geográficos de esos años, pues ampliaron la extensión del mundo conocido y llenaron a Europa de metales preciosos.

El interés por los viajes marítimos se desplazó del Mediterráneo al Atlántico, por el impulso que les dieron España y Portugal, aprovechando los beneficios de su posición geográfica. Los europeos necesitaban oro y plata en sus monedas para continuar el desarrollo iniciado a fines del siglo XV, y seguir comerciando con sedas, especias, colorantes y otros artículos de lujo procedentes de Oriente; también para comprar esclavos, mantener a sus ejércitos y aumentar el número de funcionarios encargados de los asuntos administrativos en los nacientes estados modernos.

El espíritu de aventura y riesgo del hombre renacentista se combinó con el afán de riquezas, gracias a la lectura de obras como la de Marco Polo.

Hacia el siglo XV comenzaron las largas travesías por mar porque la técnica para construir barcos había avanzado. Los portugueses diseñaron un barco pequeño pero fuerte con velas de varias formas que contrarrestaban los vientos difíciles: era la carabela. Además, los navegantes europeos ya se auxiliaban con la brújula y el astrolabio.

Los europeos se habían acostumbrado a muchos productos asiáticos que conocieron por los intercambios comerciales realizados en las Cruzadas. Las especias, la seda, el marfil y otras mercancías orientales llegaban a Europa a través de Constantinopla.

La caída de Constantinopla en poder de los turcos dificultó este comercio y provocó el interés de los países europeos por encontrar nuevas rutas para procurarse estas mercancías.

La idea de la esfericidad de la Tierra y la creencia de que navegando por el océano Atlántico se podía llegar a los países asiáticos, motivó que viajeros de diferentes países intentaran esta ruta para llegar a Asia. De esta manera, su afán e intrepidez por llegar al país de las especias, los hicieron encontrarse con un continente totalmente desconocido para ellos.

España acababa de lograr la unificación política de su territorio bajo el mando único de los reyes católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, tras expulsar, a principios de 1492 a los moros del reino de Granada, cuya dominación había durado casi ocho siglos.

Por eso España estaba en condiciones para encontrar una ruta hacia el Oriente y ampliar sus dominios.

Cristóbal Colón fue un experto y estudioso marino genovés, convencido de la redondez de la Tierra. Estaba especialmente influido por el mapa que dibujó Paolo dal Pozzo Toscanelli, donde se aseguraba que era posible llegar al Asia partiendo de Europa y navegando siempre hacia el Oeste. Así Colón planeó llegar a la India con la guía de este mapa.

LOS VIAJES DE EXPLORACIÓN DE PORTUGUESES Y ESPAÑOLES

Portugal fue uno de los países europeos más interesados en encontrar una ruta para llegar al Asia. El príncipe Enrique el Navegante fundó la Escuela de Sagres, que se dedicó a la formación de marinos.

Desde 1416 los portugueses iniciaron la exploración de las tierras situadas al sur de Europa. En sus primeras exploraciones recorrieron la costa occidental de África. En 1445 llegaron a Cabo Verde, y en 1487 Bartolomé Díaz llegó al extremo sur de África, actualmente conocido como Cabo de Buena Esperanza.

Vasco de Gama bordeó las costas de África y logró llegar en 1498 a la India, encontrando así la ansiada ruta por mar al país de las especias.

Los portugueses se adueñaron de estas nuevas rutas para el comercio con la India, lo cual despertó en otros países la ambición por encontrar otros trayectos marítimos y nuevos territorios.

En 1486 Colón presentó un proyecto marítimo a los reyes de España, quienes lo remitieron para su estudio a una comisión de sabios que lo rechazó, en parte porque la prioridad era concluir con la expulsión de los árabes. Seis años después el proyecto fue aprobado y se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, es decir, los acuerdos entre los reyes y Colón: éste recibiría el nombramiento de almirante y virrey de las tierras descubiertas, además de una décima parte de las riquezas encontradas en las nuevas tierras. Colón, a cambio, debía sufragar parte de los gastos del viaje, la cual le sería retribuida de los beneficios obtenidos en sus exploraciones.

En agosto de 1492, Cristóbal Colón zarpó del puerto de Palos, España, con tres carabelas: La Niña, La Pinta y La Santa María; su tripulación la formaban 120 hombres, y su ruta era navegar siempre al Oeste hasta llegar a las Indias Orientales.

El desconocimiento de las verdaderas dimensiones del océano Atlántico, conocido entonces con el nombre de Mar Tenebrosa o de las Tinieblas, impidió sospechar lo largo que sería el viaje. Los navegantes desembarcaron el 12 de octubre de 1492 en una isla de las Bahamas que los naturales llamaban Guanahaní, y que Colón bautizó como San Salvador. En este mismo viaje, Colón llegó a las islas de Cuba y Haití; regresó a Europa en enero de1493.

Colón regresó a España con la creencia que había encontrado la deseada ruta a las Indias. Llevó plantas y animales desconocidos por los europeos, así como a dos nativos de las islas visitadas y muchos objetos de oro.

El éxito de esta empresa despertó la codicia de otros exploradores y suscitó nuevos viajes hacia las tierras encontradas.

 

Colón realizó tres viajes más y murió en 1504, sin saber que había llegado a un continente que los europeos de esa época no conocían y al cual años después se le dio el nombre de América.

Después de este viaje los españoles iniciaron otras exploraciones, como las de Alonso Ojeda, quien llegó a las costas de Panamá, Colombia y Venezuela en 1499.

En 1500, Vicente Yáñez Pinzón descubrió el río Amazonas y la costa Norte de Brasil. En 1512, Ponce de León descubrió La Florida y Puerto Rico; Vasco Núñez de Balboa exploró el istmo de Panamá y descubrió el océano Pacífico. En 1515, Juan Díaz de Solís descubrió el Río de la Plata.

El descubrimiento de las tierras mexicanas se inició entre 1517 y 1518 con Hernández de Córdoba, quien llegó a las costas de Yucatán, y Juan de Grijalva, que llegó a Cozumel y costeó la península de Yucatán, Tabasco y el litoral del golfo de México.

Las exploraciones enviadas por otras naciones hacia las nuevas tierras no se hicieron esperar. Por parte de Portugal, Pedro Álvarez de Cabral descubrió las costas del Brasil, y Gaspar y Miguel Corte Real llegaron a la península de Terranova.

En 1497, Juan Cabotto, al servicio de Inglaterra, llegó a las costas de América del Norte, entre la península de Labrador y Terranova.

El viaje más largo emprendido en esa época lo inició el portugués Fernando de Magallanes, al servicio de los reyes españoles. Partió de España en 1519, cruzó el Atlántico y, siguiendo la costa del Brasil, llegó hasta el extremo Sur de América, descubrió el actual estrecho de Magallanes, a través del cual penetró en el océano Pacífico, por donde continuó su viaje hasta las islas Molucas. El viaje fue terminado por Juan Sebastián Elcano, lugarteniente de Magallanes, quien llegó a España en 1522, después de completar en tres años la primera vuelta al mundo.